Santamarta - Larbanois - Carrero
Santamarta era una villa de malvón y rosaleda, laureles en la vereda y plaza con catedral. La gente se saludaba y había noches de retreta con muchachos en la vuelta y banda municipal. Las ventanas no tenían rejas y nadie pasaba cerrojo a la puerta y en los mediodías la ciudad desierta invitaba a largas tertulias y siestas. No había velorio, casamiento o yerra que no fuera duelo nacional o fiesta en aquel lugar. Santamarta tenía domingos de asados y vino, de ruedas de amigos en noches de truco guitarreada y canto. En tardes de invierno fritando y mateando. La gente tenía más tiempo y podía compartir las cosas simples de la vida de aquella ciudad. El progreso poco a poco fue cambiando a Santamarta: la televisión por cable, el acceso a la Internet. La gente se fue olvidando de sus cosas cotidianas ahora habla en otro idioma y vive en otro lugar. Santamarta juega al primer mundo gracias a los shoppings y a las hamburguesas la comida rápida, la moda...